Mucho más que hard-mariachi

La Pulquería

Alba Rodríguez

La Pulquería es indefinible. Ni ellos mismos saben dónde encasillarse. Tampoco les preocupa. Sólo saben que son más que hard-mariachi, estilo donde muchos se empeñan en encerrarlos. Pero La Pulquería huye de las etiquetas y se centra en su música y en pasarlo bien con cada cosa que hace. Contagian energía y buen rollo en sus letras y en sus directos, lo que más les gusta de su trabajo. Ahora ruedan con Fast Cuisine, su tercer trabajo discográfico, esta vez de auto producción. Con él prometen en Calasparra un concierto que será, de todo, menos aburrido.

Para conocer más sobre esta banda valenciana hablamos con Pancho Tekila, uno de los guitarristas del grupo.

—¿Qué es una pulquería?

—Una pulquería es una taberna mexicana que estaba prácticamente en extinción, y ahora se han vuelto a poner de moda. En la pulquería se sirve el pulque, que es un licor mexicano que viene de un cactus. Es una especie de leche de cactus alcohólica. El brebaje tiene cierto romanticismo, porque lo tienes que hacer durante el mismo día que se fabrica, se hace por la mañana y se bebe por la tarde. Al día siguiente ya no se puede beber, por lo que tampoco se puede exportar. Es una cosa muy Mexicana, como nuestro primer disco. Lo pusimos un poco también para despistar, ya que todos los periodistas nos preguntan qué es porque nadie lo sabe, la fonética del nombre nos gustaba… cosas de juventud, la verdad.

—¿Por qué esa obsesión con México? En el nombre, en el sonido…

—El sonido mexicano es más del primer disco. Los temas más emblemáticos, los que más han trascendido, son lo que llaman el hard-mariachi, rancheras con distorsión a toda leche. Estas canciones salieron sin saber muy bien cómo, de un parque con una guitarra y cuatro colegas en plan broma. Nosotros antes teníamos un grupo en el que cantábamos en inglés, y la ranchera era una forma natural de pasarnos al castellano. De repente y de la nada salió un estilo que marcó el primer disco, aunque La pulquería es mucho más inquieta musicalmente que todo eso. En el segundo y tercer disco se ha intentado seguir aportando más cosas a la fórmula. El nombre persiste pero la temática no. El primer disco marcó la trayectoria de la banda, pero la banda es mucho más que todo eso.

—Precisamente hablando de estilos, del hard-mariachi, el rock, el ska… ¿Vosotros os definís musicalmente?

Pues la verdad es que no. De hecho nos inventamos una etiqueta que es hard-mariachi- tropi-punk-playero-latinobalcánico… no me acuerdo que más (se le olvida el vacilón), precisamente para todo el mundo que nos preguntara en que estilo nos encasillábamos. Nos inventamos una etiqueta que parodia las etiquetas. En cada disco mutamos y seguimos sacando canciones que no han estado en ningún disco, seguimos creando atmósferas que jamás se han creado en discos de La Pulquería, seguimos evolucionando como músicos, es constante la fermentación. Por eso es difícil etiquetar. Si quieres una etiqueta, quizá sería mestizaje, porque mezclamos cualquier tipo de música. Aunque a nosotros no nos gusten las etiquetas, que son cosas de los 90. (¡Ahí tienes un titular!, comenta entre risas).

¿Cuáles fueron los motivos de la ruptura con la discográfica Sony en 2009?

—La discográfica estaba en crisis, había dejado de vender discos, había bastantes bandas que no funcionaban… A nosotros siempre nos han querido bastante en la discografía, desde aquí le mando un saludazo al señor Carlos López, el presidente. Estábamos bastante bien situados en ella, pero la discográfica empezó a replantearse las cosas por vender menos discos. Empezó a replantearse, incluso, que hiciéramos temas más comerciales… No había ningún tipo de presión ni nada. Nosotros planteamos una maqueta, la maqueta les gustó pero dijeron que había que hacer más temas, que había que hacer un disco lo mejor posible para intentar vender, aunque la palabra vender nunca se dice, es un tabú. Nosotros estábamos totalmente satisfechos con los temas que les mandamos, nos molaban y no queríamos hacer más, así que decimos irnos de la discográfica. Ellos nos dieron vía libre, aunque nos advirtieron que venderíamos menos que los Pitufos Maquineros (bromea). Seguimos teniendo buen rollo con ellos, les sigue gustando nuestra música. Pero esto es un negocio, como todo lo demás. Nosotros estábamos un poco cansados, queríamos grabar un disco donde nos saliera de las pelotas, con quien nos saliera de las pelotas, teníamos dinerito en la cuenta y ya está. Luego nos arrepentimos cada día que pasa… (risas)

——¿De verdad?

No (más risas). Es broma, es broma. Fue un proceso natural. Nos fuimos alejando y ya está, no hay más.

Y estos temas son los que vosotros habéis auto producido en Fast Cuisine

Por supuesto. Nosotros estábamos súper convencidos con el disco. La historia era que la discografía no lo veía claro y nosotros grabamos nuestro disco.

—Este último proyecto, Fast Cuisine, es un disco en tres tomos. ¿A qué se debe la fragmentación de este proyecto?

—Aparte de ser en tres tomos, Fast Cuisine se lanzó exclusivamente en formato digital. No se podía comprar el disco físico, sólo se podía descargar por iTunes y plataformas similares. Nosotros creemos que el formato digital es el futuro, como está ocurriendo en muchos países, aunque aquí en España estamos un poco atrasados en el tema. Por eso fue un poco desastre (risas). Había quien no tenía tarjeta de crédito, quien no sabía descargar el iTunes… Y lo de los tres tomos fue por prolongar la vida útil del disco, por prolongar la propia noticia del lanzamiento, que no fuera una semana y ya está. Como periodista tú lo podrás entender. Alargar el lanzamiento del disco para generar más noticia. Lo lanzamos en tres tomos a tres euros cada uno y acompañado por vídeos para todas las canciones, aunque algunos sean grabados con un móvil en plan risas, sin mucha calidad. Queríamos algo más que lanzar un disco, queríamos hacer algo de ruido y se nos ocurrió la parida de los tres tomos por Internet y estuvimos tres meses sacando el disco.

—Volviendo al tema del formato de Fast Cuisine, ¿por qué finalmente lo sacasteis en formato físico?

—Por presión popular. La gente nos decía que no sabía descargarse los discos, que podían descargarse unas y otras no, que tenían todos los discos de La Pulquería y querían también éste físicamente. La gente quería su CD. Así que hicimos una edición física y la vendimos enseguida. Que la gente quería su CD era cierto. Nuestra idea era lanzarlo sólo en formato digital pero fue así. Pero España no está todavía preparada para este tipo de cosas (¡Ahí va el segundo titular!, clama divertido).

—Lo habéis presentado como un menú de tres platos: Everybody Arroz Arse, Para To Take a Güey y Dulce de Leches. ¿Por qué esta alusión gastronómica?

Es una escusa para poder presentarlo en tres tomos. Se nos ocurrió el primer plato, el segundo y el postre. Le pusimos un nombre que lo completara todo, con su portada común de Fast Cuisine que engloba los tres tomos. Además, las canciones están agrupadas por temáticas, por lo que está división nos venía bastante bien.

—Sois conocidos por unos directos divertidos, cañeros, donde interactuáis mucho con el público. ¿Qué les espera a los calasparreños en el concierto del 4 de septiembre? Para que se vayan preparando el cuerpo…

—Lo mismo de siempre, aunque cada vez estamos más abuelas (risas de nuevo por las dos partes). No nos hemos tomando nunca nada en serio, en la música me refiero. Nos gusta hacer música, hacer canciones y ser espontáneos en los directos. No tenemos preparado el show del tequila (dar de beber tequila al público), ni el show de la barca (lanzarse en barcas hinchables al público), ni los chistes de Marianico El Corto… Suele ser todo improvisado, aunque hay mucha energía. Nosotros somos los primeros que nos lo pasamos bien, y eso es fundamental. Nos lo pasamos bomba y eso, quieras o no, se acaba contagiando. Nuestras canciones son muy energéticas, están concebidas desde que nacieron para el directo, somos así, el directo es nuestro punto fuerte, lo que nos gusta hacer de verdad. En Murcia hemos tocado ya un montón de veces, tenemos fans fieles y un montón de gente que espero que lea la entrevista y se venga al concierto a comprobarlo con sus ojitos.

—Mirando al futuro, ¿cuáles son los proyectos que La Pulquería tiene en mente?

—Pues ahora vamos a hacer cosas por Europa y vamos a ir a México, como todos los años. Vamos a sacar otro disco nuevo. Queríamos sacar un disco-película, aunque no está claro. Desde aquí animamos a hacer un fondo común para hacer la película de La Pulquería (bromea). Al final habrá una sorpresa para el próximo disco, aunque no será esta. Ideas tenemos un montón, siempre estamos dándole al coco. El proyecto a corto plazo es éste, un disco con muchas sorpresitas que no quiero desvelar, claro. No será un disco al uso con 14 canciones de hard-mariachi metidas en un CD.

La Pulquería
CYAN
Domingo 4 de septiembre | 23h00
Auditorio Cine Rosales
Entrada libre

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