Barranda: Epicentro Cultural de Caravaca

Esencia Bardorí en el escenario del Museo de la Música Étnica

Juan de Dios Morenilla

A la Luna de Barranda vuelve a iluminar las oscuras noches del olvido, alumbra en medio de  la orfandad cultural de Caravaca en agosto.  La <<capital del noroeste>>,  en uno de los meses con más visitantes, gracias a Barranda, ha visto aliviada su sed estructural de eventos culturales. Esta pedanía caravaqueña ha concentrado la oferta cultural de agosto, incluso ha «exportado» parte de su tesoro étnico. El trasvase cultural vino precedido por la inauguración, a cargo de la embajadora de Indonesia, de la exposición de la orquesta Jegog -a la que no asistió ningún representante de la administración regional- en la Iglesia de la Compañía, con instrumentos procedentes de la Colección Blanco Fadol del Museo de la Música Étnica  -a recordar que en la propaganda de mano de la exposición no publicaron la entidad colaboradora: el museo étnico-. Al día siguiente de dicha inauguración se inició el ciclo A la Luna de Barranda, con actuaciones musicales ofrecidas todos los sábados de agosto en el patio del citado museo, a donde, por cierto, no asistió ni una noche la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Caravaca. Le sucedió en el tiempo el extraordinario acto de presentación, con una puesta en escena inmejorable, de la última novela –Última Siega de Nazario Sánchez– del ilustre barrandero Ignacio Ramos. Una semana después la Velada Cultural, organizada autónomamente por los vecinos de Barranda,  ha granjeado tal éxito que para el año que viene piensan organizarlo en dos jornadas.

Nunca antes arte y cultura dieron tanto sin apenas  presupuesto. Tras el buen resultado demostrado por los barranderos o la Asociación Cultural El Jardinico, está claro que no es necesario ningún insostenible auditorio, de presupuestos millonarios, para alcanzar dignas cotas culturales. La fórmula magistral: ilusión, imaginación, humildad, trabajo en equipo y ganas de sacar adelante los proyectos culturales, a pesar de la reducción de presupuestos por la crisis económica.

Tras el eclipse, A la Luna de Barranda brilla pero no deslumbra.

Pitos y aplausos. Definiríamos así, en términos taurinos, el resumen de actuaciones  en el patio del museo de Barranda. Es lo que toca en estos convulsos tiempos de escasez. Se percibe claramente que el ciclo musical se celebra, por suerte, más por el empeño de voluntades personales que por el apoyo de las instituciones locales.

Superada la incalificable desidia que eclipsó el pasado año un festival que adquiría solera y reconocimiento allende fronteras, A la Luna de Barranda resurgió cual ave fénix inmortal, parapetada con el «Fuenteovejuna» del pueblo de Barranda, pueblo digno, indignado e inconformista ante cualquier actitud que se traduzca en menospreciar las manifestaciones culturales que hacen a Barranda trascender fronteras locales, nacionales e internacionales. Así, permanecen sus tradiciones bajo el férreo control de sus vecinos preocupados por la dura crisis que intenta, sin éxito, hacerlos tambalear.

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Una respuesta a Barranda: Epicentro Cultural de Caravaca

  1. Pedro Picón dijo:

    digno artículo en reconocimiento de un digno pueblo como Barranda, siempre interesado por las actividades culturales, como se dice, desde tiempos ya muy lejanos….

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