A flor de piel

MAITE RUIZ

La línea que separa la cordura de la locura es tan fina que a veces pasa inadvertida, o al menos eso podemos pensar al comenzar a ver la nueva película de Pedro Almodóvar, La piel que habito, éste film hace el número dieciocho en la carrera del director manchego, y no por ello pierde su característico modo de hacer cine, aunque hay que decir que en ésta ocasión, crea un universo oscuro, casi negro, en el que los personajes dan la sensación de estar atrapados en una particular tela de araña que Almodóvar va tejiendo minuciosamente a lo largo de la cinta. No obstante, La piel que habito, está inspirada en la novela del escritor francés Thiery Jonquet Tarántula, a la que Almodóvar adapta libremente hasta convertirla en un thriller, que me atrevería a definir como siniestro.

En la película el protagonista es un prestigioso cirujano plástico llamado Robert Ledgard, interpretado de forma maquiavélica por Antonio Banderas, que torturado por la muerte de su esposa y enfermo de venganza por el abuso cometido contra su hija Norma ( Blanca Suárez), encuentra una retorcida manera de devolver el honor a aquella.

Tras el accidente de coche sufrido por su mujer, que provoca importantes quemaduras por todo su cuerpo, el Dr. Ledgard vive obsesionado con la creación de una piel artificial, la cual hubiera salvado la vida de su esposa, trabajando día y noche por conseguir una piel perfecta, incapaz de sufrir agresiones, pero de una alta sensibilidad.

El elenco femenino encabezado por una intrigante Elena Anaya, no defrauda lo más mínimo, así pues la actriz sorprende al público representando un papel, Vera, que parece hecho a medida, a destacar también la actuación de Marisa Paredes, actriz fetiche para el director y que ésta vez aparece como la leal y confidente Marilia, ama de llaves del Dr. Ledgard.

La fugaz aparición del actor Roberto Álamo enfundado en un disfraz de tigre, viene a romper la inquietante atmósfera que se respira a lo largo del film, resultando una figura puramente almodovariana, otro actor tocado por la barita de Almodóvar es Jan Cornet (Vicente), que encarna un personaje difícil y de una increíble fuerza interior.

Como en casi toda la filmografía del oscarizado director, es brillante la elección de la banda sonora, que una vez más vuelve a contar con el afamado compositor Alberto Iglesias, con el que ya trabajó en Los abrazos rotos, consiguiendo adaptar a la perfección su música al escenario claustrofóbico en el que nos vemos sumergidos durante toda la película, sin olvidarnos de la aparición de Buika en escena, que interpreta con su particular voz, alguno de los temas de dicha banda sonora.

Las críticas vertidas sobre La piel que habito, han sido bastante dispares, pero en general ha sido bien aceptada por el público, superando las expectativas de recaudación en taquilla, y es que si algo tiene el cine de Almodóvar es que no deja impasible a nadie, o lo odias o lo amas.

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