Juanico, el Comendante

La gran nevada de Archivel en 1944

José Antonio Melgares Guerrero/Cronista Oficial de Caravaca y de la Vera Cruz

Siempre creí que el cariñoso y popular apelativo Comendante con que se conoce en Archivel a Juan González Torrecilla era un localismo relacionado con la palabra comandante, pensando que algún antepasado suyo pudo ser militar con esa graduación.

La verdad es que lo que fueron sus antepasados fue encomendantes  o personas a quienes se encomendaban gestiones a realizar fuera de Archivel, lugar de su habitual residencia. En la ciudad dichas gestiones se encargaban a las agencias (Rubio o Sabater, durante muchos años), y en otros lugares a coseros (como es el caso de Abarán y Torre Pacheco), que eran aquellos a quienes se encargaban hacer o gestionar cosas diversas, fuera de su lugar de residencia, abonándoles una cantidad por el recado.

También se conoce a Juan González en Archivel como Juanico de Paco, como a su padre se le conoció por Paco de la María; arraigada costumbre, de raíces árabes, de nombrar a la persona como hija de tal o cual otra (recuérdese el prefijo árabe ben, que significa hijo de).

Juan González Torrecilla nació en el número 8 de la entonces Plaza del Caudillo (hoy Constitución) de Archivel, el 28 de abril de 1937 (aunque su DNI dice que fue el 8 de mayo siguiente, fecha en que fue inscrito en el Registro Civil, por culpa de la Guerra, en todo su apogeo en aquellas fechas. Vino al mundo en el seno de la familia formada por Francisco González Martínez (Paco el Comendante) y Ana María Torrecilla Sánchez (de los Torrecillas de Barranda), quienes también engendraron a sus tres hermanas: María, Leonor y Pilar. Su formación primaria corrió a cargo de sus inolvidables maestros D. Antonio Espejo Ruiz y D. José Palmís, en la vieja escuela de la calle Correos; y aunque fue matriculado en el colegio Cervantes de Caravaca para cursar la Secundaria no llegó a pisar aquel centro ya que los iniciales planes paternos se truncaron, incorporándose al mundo laboral a los 14 años, en el comercio familiar de tejidos que abría sus puertas a la misma Plaza del Caudillo mencionada. El negocio de telas aludido generaba mucho movimiento comercial durante el ecuador del pasado siglo. Se abastecía en las empresas Mateo Sánchez, de Albacete; Almacenes Fuster de Valencia y Casa Serra de Barcelona (sobre todo el tejido de pana), entre otros. El material llegaba a Caravaca por ferrocarril transportándolo hasta Archivel Cantó en su camión pues, como recordará el lector, José Cantó y sus hijos Fernando y Luis eran los concesionarios locales de RENFE. Ya en la tienda, los tejidos se vendían a los clientes por piezas o por metros, para la confección de trajes, pantalones o chaquetas a medida, en los talleres de las modistas y sastres locales como Julián Medina y su hijo Pedro, entre otros.

No había horario fijo de apertura y cierre. Ni tampoco se cerraba los sábados y domingos. Se atendía al público a la hora y día que éste lo demandaba, y si los cargueros que distribuían material por los cortijos del campo y de la sierra acudían a pertrecharse del mismo a horas intempestivas, se les atendía con gusto y casi siempre al fiao.

Colegas de profesión en comercios locales de similar naturaleza fueron José Jiménez (el Botero), Juan Jiménez (el Lucio) y Felipe (el Boxeador), hasta que la emigración que se inició en los años sesenta despobló Archivel, como otros pueblos del campo, cerrándose muchos de los negocios emblemáticos hasta entonces.

La actividad comercial de Juan se transformó a partir de entonces, acudiendo a los mercados de El Hornico, Inazares, El Tartamudo, El Campillo y Los Royos, a donde se desplazaba en un turismo marca Exes, matrícula de Murcia 4500 (que también funcionaba como taxi), y luego en un camión Sava, también matrícula de Murcia 40610, cuya adquisición marcó el cambio de la actividad, cuando contaba con 25 años de edad, transportando en adelante estiércol para el abono de tierras de cultivo, cuya primera venta fue al Ayuntamiento de Blanca gracias a la mediación de un barrandero. El volumen de negocio aumentó considerable y paulatinamente y en ello se ocupó hasta su jubilación, siendo proveedor de las principales empresas agrícolas del Sureste, entre ellas Biocampos en El Pilar de la Horadada, Explotaciones El Monte (en El Mirador-San Javier) y Joaquín el Largo (en San Cayetano, Campo de Cartagena), entre otras muchas.

Su actitud de servicio respecto a los demás se puso de manifiesto en las juventudes de Acción Católica, junto al sacerdote D. Miguel Écija Rioja, párroco de Archivel en los últimos años cincuenta, siendo pedáneo Juan El de Pascual. Con el alcalde Mariano Rigabert Girón participó (junto a Juan Cavila, Bonifacio y El Cholito) en la adquisición de los terrenos para la edificación de un colegio de primaria en el paraje de Los Partidores. Fue presidente de la cooperativa de viviendas Santa Bárbara, auspiciada por el sacerdote Luís Martínez Mármol, para albergar a quienes vivían en el paraje de Las Cuevas. Cooperativa que inauguró en 1972 el citado alcalde Mariano Rigabert, quien ya le anunció entonces que sería el próximo pedáneo de Archivel. Los terrenos se adquirieron a Paz Carreño y a Basilio en 11.000 y 12.000 pts respectivamente, construyéndose 54 casas divididas en dos grupos denominados La Paz y La Cruz.

Comenzó su actividad como alcalde pedáneo ya en la Democracia, con el alcalde Pedro García-Esteller Guerrero, incluyéndose en su equipo durante el segundo mandato de aquel. Posteriormente se integraría en el equipo que lideró en el seno del Partido Popular Pedro Pozo, y que fue oposición en la tercera época de gobierno del recientemente desaparecido alcalde Antonio García Martínez-Reina. De nuevo se incorporó como concejal al equipo que, en 1999, lideró el alcalde Domingo Aranda, en cuyo seno aún se encuentra como pedáneo y como concejal, habiéndose ocupado siempre del área de Agricultura.

Juan González, El Comandante, contrajo matrimonio el 28 de noviembre de 1965 con María Martínez Corbalán (hija de Salvador El Tabarra), con quien trajo al mundo a sus dos hijos: Francisco y Ana. Nunca le tentó la idea de abandonar Archivel, habiendo sido protagonista de la transformación y modernización de la población, sintiéndose orgulloso de haber sido el motor, junto a otros, del asfaltado y alumbrado de muchas calles, de la construcción del instituto de secundaria; de la piscina pública, del consultorio médico y del pabellón cubierto. Del Mirador del Cerro, del arreglo del paraje de La Muralla y de la rehabilitación de la Plaza de la Constitución. De la mejora de los regadíos del Campo, del entubado de cinco Kms de acequias y de la electrificación del espacio que media entre El Jardín y La Rodea.

En la actualidad, jubilado de la actividad profesional, compatibiliza el cargo de pedáneo con la presidencia de la Comunidad de Regantes La Muralla, en la que lleva veinte años ininterrumpidos, habiendo dejado la presidencia de la Asociación de Vecinos al incorporarse al Ayuntamiento.

Cuando cada noche del verano archivelero, la Plaza de la Constitución se convierte en la terraza estival de la región de Murcia, Juanico, El Comandante, sentado junto a su familia y vecinos a la puerta de su casa, sonríe satisfecho por el Archivel que, tras muchos años y con tanto esfuerzo se ha logrado, habiendo conseguido hacerse el hueco que merece, por méritos propios y por su gran personalidad, entre los pueblos y gentes del municipio de Caravaca y, por extensión, entre los pueblos y gentes de la Región de Murcia.

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