Fernando VII

Fernando VII

FRANCISCO FERNÁNDEZ/Archivo Municipal de Caravaca

Hubo un tiempo en el que la vida de los reyes y los particulares sucesos que ocurrían en sus vidas tenían cierta trascendencia en la cotidiana existencia de los habitantes de las villas y poblaciones del reino, en las que se acostumbraban festejar no solo los acontecimientos políticos, sino también aquellos otros de índole más privado. Esto solía depender, tanto del grado de reconocimiento y agradecimiento a la figura de determinados monarcas, como a las órdenes dictadas al respecto por los propios reyes o sus órganos de gobierno.

Referente al primer ejemplo tenemos el caso de Fernando VII, en cuyo reinado encontramos etapas muy diversas, que van desde el reconocimiento y apoyo a ultranza por parte de sus súbditos hasta la crítica y repulsión más absoluta.

Fernando VII alcanzó el trono en 1808 como consecuencia del Motín de Aranjuez, que provocó la abdicación de su padre el rey Carlos IV; el tiempo que estuvo al frente de la nación fue muy breve, ya que obligado por Napoleón Bonaparte tuvo que devolver el trono a su padre para que este a su vez se lo cediera a José Bonaparte; a pesar de esta situación Fernando VII gozó del apoyo del pueblo español, que lo reconoció como el legitimo monarca en el Consejo de Regencia y las Cortes de Cádiz. Durante toda la Guerra de Independencia, Fernando estuvo preso en la ciudad de Valençay hasta que finalmente, y mediante el tratado firmado en la referida ciudad francesa recuperó de manera efectiva el trono y regresó a España. Pocos imaginaban lo que a continuación sucedió, ya que Fernando VII traicionó todos los ideales liberales en los que se había apoyado para recuperar la corona, restaurando el sistema absolutista y derogando la Constitución elaborada en las Cortes de Cádiz. La oposición de un amplio sector de la población y algunos pronunciamientos liberales le obligaron a dar un giro total a su política jurando de nuevo la Constitución, dando paso a lo que se conoció como Trienio Liberal. Pero de forma encubierta dedicó todos sus esfuerzos a hacer fracasar el régimen constitucional, lo que consiguió finalmente gracias al apoyo de las potencias absolutistas europeas. La última etapa de su reinado, conocida como la Década Ominosa, fue un regreso al absolutismo más despótico caracterizado por la persecución de los ideales liberales y los avances sociales. Finalmente, murió en 1833, heredando el trono su hija Isabel.

Durante su reinado fue frecuente que en las principales villas y lugares se celebrase tanto su onomástica como su cumpleaños. En Caravaca encontramos numerosas muestras de estas celebraciones, por ejemplo en 1826. Ese año se festejaron ambas solemnidades, el 30 de mayo, festividad de San Fernando, se celebró con tal motivo una solemne función religiosa en la iglesia parroquial a la que asistieron los voluntarios realistas realizando durante la misa las descargas de fusil indicadas en las ordenanzas, asimismo en la víspera hubo repique general de campanas para dar a conocer a la población la llegada de tan “fausto” día y finalmente también el ayuntamiento publicó un bando ordenando la iluminación de todas las fachadas de las casas de la villa y el adorno de las mismas con colgaduras.

En cuanto a su cumpleaños, que era el 14 de octubre, también se festejó en nuestra población. El 10 de octubre de 1826 se reunió en ayuntamiento de Caravaca para redactar el programa de actos con que se quiso celebrar el aniversario “de nuestro idolatrado monarca el Señor Don Fernando septimo, siendo justo y debidosi por una parte dirigirse este Ayuntamiento con sus ruegos y suplicas al Dios delas Misericordias para que le conserbe los muchos años que le necesita la Nacion para su felicidad”. Los actos que dispusieron fueron fundamentalmente religiosos “Que en la mañana de dicho dia se celebre una solemne función de Iglesia, con misa, sermón y te deum”, invitando a la misma al Vicario, Comandante de Armas y Administrador de la Real Encomienda y Rentas Estancadas, clero y comunidades religiosas, oficiales, dependientes, nobleza, comerciantes, labradores y artesanos, “Que dichos dia y funcion se anuncien en su víspera con repique general de campanas. Que se adorne e ilunine la fachada de estas casas consistoriales, colocandose en ella vajo su solio el retrato de nuestro adorado Monarca el señor don fernando septimo, iluminándose igualmente las demas de la población, adornando cada vecino sus ventanas y valcones con colgaduras”. Además también hubo algunos festejos civiles “Que la citada vispera en su noche haya una horquesta de musica en los balcones de dichas casas Consistoriales desde la hora delas ocho, hasta la de las once. Que un piquete delos beneméritos voluntarios realistas de guardia al Retrato de S.M., interin permanezca expuesto al público, asi como también que concurran los que se hallen uniformados para lo cual se oficiara a su Comandante. Que todo el combite se reuna en las Salas Consistoriales, desde donde con golpe de Música, y en union con las Autoridades, se trasladaran a la única Iglesis Parroquial yendo cerrada la comitiva, con dichos voluntarios Realistas en formación, quienes haran durante la Misa las descargas de ordenanza y concluido se regresaran nuevamente a las Casas consistoriales, y por último que en dicha víspera se anunciaran por edicto las funciones, que para el regocijo tiene dispuestas este Ayuntamiento”. Desgraciadamente no se conservan estas últimas disposiciones, por lo que se desconoce en que consistieron el resto de festejos dispuestos.

Idénticas disposiciones las encontramos en años sucesivos, hasta la muerte del rey. En cuanto al retrato que se menciona en el documento era el oficial que cada vez que se coronaba un nuevo rey mandaba realizar el ayuntamiento para que se colocase en el salón de actos del consistorio y cuya serie completa se conservó hasta los años 30 del pasado siglo, como se puede comprobar en algunas fotos de la época. Sobre este cuadro existe una curiosa anécdota ya que formó parte del cortejo procesional de la Stma. y Vera Cruz en las fiestas de mayo de 1824, colocando en unas “respecto a estar proxima la funcion de la Ssma. Cruz que anualmente se celevra a la que concurren innumerables personas no solo de los pueblos de esta provincia, sino tambien de otros de fuera por cuya razon se executan la que deve celevrarse por la livertad y nueva exaltación al trono de nuestro amado Monarca el Señor Don Fernando Septimo, se execute esta en el mismo dia que la dela Santisima Cruz, colocando el retrato de nuestro amado Monarca en unas andas adornadas en todo quanto sea posible, y se llevara en la misma procesión en medio de esta corporacion, pendiendo del mismo Real Retrato unas cintas que llevaran una cada individuo de esta Corporacion, siendo las personas que hayan de llevar dichas andas decentes”.

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