Intervención de María González Veracruz en la Asamblea Regional sobre Caballos del VIno como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

María González Veracruz, en la Asamblea Regional

Buenos días,

En primer lugar quiero dar un cariñoso saludo al Sr. Delegado del Gobierno y pregonero de las Fiestas de Caravaca 2011. A los Señores concejales del Excelentísimo Ayuntamiento de Caravaca, al Hermano Mayor de la Real e ilustre Cofradía de la Santísima y Vera Cruz, al Secretario General de la Comisión de Festejos, al Presidente del Bando de los Caballos del Vino a nuestra preciosa amazona y a todos y cada uno de los presentes, amigos caravaqueños, amigos caballistas.

Gracias por traer nuestro festejo hoy a la Asamblea Regional.

Hoy subo con un pañuelo, mi pañuelo caballista.

Un pañuelo lleno de sentimientos y emociones, de vivencias y alegrías, de recuerdos y agradecimientos.

Un pañuelo de un gran valor, que simboliza más de tres siglos de tradición, de belleza… de pasión por los Caballos del Vino.

Es para mi un honor defender en esta tribuna la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la fiesta de los Caballos del Vino, en representación del grupo parlamentario socialista y también, personalmente, como caballista, desde mi corazón.

No podemos hablar de los Caballos del Vino, sin citar el  esplendor y la grandeza de las Fiestas de la Cruz en todo su conjunto.

No existiría la leyenda caballista sin los moros en lo alto del castillo, sin  cristianos y sin armaos.

No se puede separar la leyenda y el  sentimiento de la adoración, de la ceremonia del baño de la Stma. y Vera Cruz, ritual igualmente único en el mundo cristiano.

Pero es cierto que, en esas Fiestas de sobrecogedor sentimiento y magnitud, sorprende al visitante la genuidad, lo singular de los Caballos del Vino, un espectáculo único y emocionante.

¡Hay que vivirlo!

Señorías permítanme que trate de describirles esta Fiesta en palabras del  pregonero:

“Sale el sol y con él, potenciando su esplendor, el caballo engalanado… ¡ahora sí! Es 2 de mayo.

Y la Caravaca que despierta al mandato de su himno siente un orgullo especial cuando el caballo está en la calle. Ha llegado la hora de ponerse el pañuelo, la faja y vivir intensamente este espectacular festejo. Y es que el dos de mayo es tan grande porque con él estalla toda la ilusión de un año.

Todo comienza en las manos diestras de entregadas bordadoras, en caminos y cuestas donde los caballistas ensayan la carrera, en la fuerza y coraje de cuatro mozos y una peña, que tienen como meta la cima del sagrado Castillo. Es antes, en la ilusión y contagiosa esperanza de cada miembro de una peña, donde reside el encanto que hace que el día 2 vibre intensamente una ciudad, una comarca, y una región entera.

La mañana de Caravaca, en la que la fiesta estalla con una eclosión de luz, color, música y participación inigualable.

Pero para los caballistas, su calle es la cuesta, su orgullo correrla, su compromiso llegar con los cuatro mozos enganchados.

Para ellos no suenan charangas… les esperan 80 metros de arena y furia, de euforia, y tal vez de alguna incontenible lagrima. El caballista en la cuesta solo escucha el galope del caballo, su respiración, y el latir de su corazón. Es el sueño de ser primero que está al alcance de todos.

Al llegar arriba, han cubierto su grandeza, el premio de haber estado, de haber competido,… de ser protagonistas de “Los Caballos del Vino”.

Tradición, belleza, pasión y vida excelente lema para un evento genuino y único en el mundo, que merece, sin duda,  ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Los Caballos del Vino son toda una seña de identidad caravaqueña, una pasión que se transmite de padres a hijos sin normas escritas. Sin duda, una manifestación antropológica única en el mundo mantenida a lo largo de los siglos. Un legado histórico que los caravaqueños han sabido cuidar y proteger, para mantener su esencia, su pureza, su integridad.

¿Cómo describir lo que pasa el dos de mayo en Caravaca? Y es que esa mañana, por tantas razones bellas es como un parto de luz, de color y de alegría con el que el alma de la propia Caravaca, que parece adormecida a lo largo del año se manifiesta radiante, se agiganta por momentos y llega a envolver y a abrazar a todos los que han aprendido a amarla, para vivir juntos, en noviazgo inolvidable, los más felices momentos del año, como decía esta vez otro pregonero.

Porque el día 2 de mayo en Caravaca no es un desfile más, sino EL DESFILE, con mayúsculas, porque es el alma de Caravaca y no solo sus hombres, la que desfila.

Y el caballo se vuelve protagonista y en él el manto, el pecho pretal, la crinera, el bordón o la bandera. No son solo bordados de extraordinaria belleza sino que además también cubren y engalanan al caballo. Las mentes que los diseñaron, los ojos y las manos primorosas que los llevaron a cabo, y el sudor de unos hombres sencillos que han renunciado a ahorrar y también a disfrutar para que luego, una mañana, una única mañana pero también una mañana única, el caballo de su peña, de su calle o de su barrio pueda marchar orgulloso. Y ellos trotar a sus lados formando un todo con él, inflamando el pecho y la cabeza al viento sintiéndose centauros, hijos de su amor por el caballo y sabiéndose parte de una raza indómita y sin par de esta tierra y la historia.

Son estas mujeres y hombres de Caravaca, cada una de las personas que con pasión ha cuidado con mimo cada detalle para mantener este festejo, son las peñas caballistas, bordadoras, corredores, quienes con su trabajo y su ilusión hacen posible, cada año, los Caballos del Vino. Es, en conjunto, toda la ciudad de Caravaca quien merece  este nombramiento que apoya toda una Región de Murcia orgullosa de una manifestación reconocida como única en el mundo.

En todas las casas de Caravaca hay un pañuelo para el visitante que viene de fuera, con ese espíritu acogedor que caracteriza a la  gente de nuestra tierra.  Hoy, pidiendo a la UNESCO la Declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad  invitamos  a todos los ciudadanos de  cualquier parte del mundo a amanecer en Caravaca con el sonido de los cascabeles y a ponerse  el pañuelo, a dejarse cautivar por la belleza  del 2 de mayo y a compartir nuestra historia y nuestras tradiciones.

Vivan los caballos del Vino, Viva Caravaca.

Gracias Señorías.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Caravaca, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Intervención de María González Veracruz en la Asamblea Regional sobre Caballos del VIno como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

  1. Mª Carmen dijo:

    IMPRESIONANTE, SE ME HAN SALTADO LAS LÁGRIMAS. GRACIAS POR QUERER ASI A NUESTRO PUEBLO Y A NUESTROS CABALLOS DEL VINO!!!

  2. Presen Sánchez Carreño dijo:

    La verdad es que yo también me emocioné, aunque no seas caravaqueña de nacimiento, se nota que nos llevas en lo más profundo de tu corazón. Gracias por querernos de esa manera, se ve que tu padre os ha inculcado bien todo lo referente a Caravaca, su Cruz y sus fiestas-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s