Presentación del Informe “Las niñas a clase: una cuestión de justicia”

Entreculturas (ONG Jesuita para la Educación y el Desarrollo)

Una de las principales características de la situación de la mujer en el mundo es la denominada “doble jornada laboral”: a pesar de que han accedido al mercado laboral, todavía en la mayor parte de los casos llevan el peso de las tareas del hogar. La igualdad de género no sólo no se consigue por problemas estructurales y de pobreza, sino también por la falta de voluntad de los gobiernos para hacer políticas públicas con perspectiva de género en relación a asignación de recursos, derechos civiles y de participación, posiciones de poder y autoridad, y valoración del trabajo de las mujeres.

En todo ello la educación juega un rol fundamental, porque puede perpetuar la desigualdad o ser una potente herramienta de cambio para la construcción de una sociedad justa basada en los derechos humanos, desde la equidad y la corresponsabilidad entre hombres y mujeres.

Entreculturas presenta el informe “Las niñas a clase: una cuestión de justicia” para sensibilizar a la sociedad y a los líderes políticos sobre la necesidad de acabar con esta discriminación que sufren en el acceso a la educación las niñas y las mujeres.

Queremos que todos y todas puedan acceder a una educación de calidad. En Entreculturas, junto con Fe y Alegría, definimos la educación de calidad como aquella que forma la integralidad de la persona, potenciando el desarrollo pleno de todas sus dimensiones, valora su unicidad individual y su pertenencia socio-cultural, favoreciendo la apropiación y construcción personal y colectiva de conocimientos, actitudes y habilidades. Es la que capacita para mejorar la calidad de vida personal y de la comunidad, comprometiendo a las personas en la construcción de una sociedad más justa y humana.

Algunos datos

  • El 17% de la población adulta del mundo no posee competencias básicas de lectura, escritura y aritmética

 

  • Sólo el 69% de los menores refugiados en edad escolar va a la escuela, el 42% en Astados Árabes, y el 39% en Asia Meridional y Occidental.

 

  • Todavía 69 países no han logrado la paridad de niños y niñas, para ello deberían escolarizar a 3,6 millones de niñas. Aún son 8 niñas escolarizadas por cada diez varones en primaria, con cifras peores en secundaria.

 

  • En la mayoría de los países africanos menos de un tercio de los universitarios son mujeres. En todos menos en 7 países de África, las niñas tienen un 50% de oportunidades menos de completar la primaria que los niños. Ningún país en África envía a más de la mitad de las niñas a escuela secundaria

 

  • Para la universalización de la enseñanza primaria se deberían contratar de aquí a 2015 un total de 1,9 millones de docentes más y el África Subsahariana necesitaría más de la mitad de esa cifra.

 

Obstáculos para la educación de las niñas y las mujeres

Hay muchos obstáculos que impiden a las niñas y a las mujeres acceder a la educación. En primero lugar, muchas familias en situación de pobreza deben elegir a quién enviar a la escuela, ya que no todos los hijos pueden ir. En la mayoría de los casos, se elige a los niños antes que a las niñas para ir a la escuela, construyendo así el primero de sus obstáculos.  El trabajo infantil que se deriva de la pobreza es otro de ellos: se calcula que hay 211 millones de niños que trabajan en el mundo, la mitad de ellos, mujeres.

También los matrimonios tempranos (¡en Etiopía hasta a los 7 u 8 años!), los embarazos precoces por los que se prohíbe a las niñas incluso volver a clase después de dar a luz, los conflictos armados, el difícil acceso a los centros escolares, los entornos escolares peligrosos o violentos, y las prácticas sociales discriminatorias que tienen lugar dentro de la escuela son otros de los obstáculos para la educación de niñas y mujeres.

Como consecuencia de la discriminación, también las mujeres que han conseguido acceder a la escuela, sufren la desigualdad en el mercado laboral: su salario es entre el 50 y el 80% menor al de los hombres, a nivel mundial.

Beneficios de la educación en las niñas y mujeres

El informe menciona algunos de los “beneficios” de la educación, como son:

  • Se reduce la mortalidad infantil porque educar a una mujer es educar a toda la familia: a través de la educación, las mujeres conocen mejor las prácticas para prevenir el VIH, tienen menos hijos y por lo tanto éstos pueden tener más acceso a una alimentación y a la salud. Como dice la UNESCO, “La educación de las madres viene a ser una vacuna sumamente eficaz contra los riesgos de salud que ponen en peligro la vida de los niños y niñas”.
  • Conocen sus derechos y se reduce la violencia: se dan cuenta de que no tienen por qué ser golpeadas, conocen los mecanismos para luchar contra ello, mejora su autoestima y tienen más herramientas para enfrentarse a la vida cotidiana.
  • Desarrollo profesional y personal: en India con cada año de escolaridad adicional en secundaria ganan un 7% más; mayor participación ciudadana.
  • Reducción de la pobreza: los países que toleran la existencia de importantes disparidades entre los sexos pagan un alto precio, ya que socavan el potencial de las mujeres y las niñas, limitando su creatividad y, por consiguiente, la creación de empleos y el aumento de la productividad.

 

SUR SUDÁN

 

Es el país más joven en cuanto a la población del mundo y recién creado (en julio de 2011), pero el 92% de las mujeres no saben leer ni escribir y sólo el 27% de ellas van a la escuela.

 

 

Inequidad

El informe asegura que, para conseguir la equidad en educación son necesarias, al menos, tres implicaciones importantes. La primera hace referencia a una política de discriminación positiva, que dé prioridad al trabajo con las personas más desfavorecidas, como son las mujeres, mayores víctimas de la pobreza y de la agudeza de la misma tras la crisis económica.

Por otra parte, calidad y educación deben ser inseparables y permitir así a las niñas definir su proyecto de vida individual.

Por último, el informe hace especial énfasis en que es imprescindible invertir en educación: mejorar infraestructuras, aumentar la calidad de la formación docente, etc. Sin ello, los esfuerzos son todos en vano.

El papel del Estado

Los gobiernos y los organismos internacionales deben:

–         Llevar a cabo reformas legislativas y políticas que aseguren el avance en educación de las niñas. Derechos de propiedad y herencia y derechos de familia deben garantizar la justicia económica y social de las mujeres.

–         Invertir y redistribuir la inversión para garantizar la igualdad de oportunidades: suprimir costes que impidan o limiten la escolarización de las niñas, asignar incentivos como becas, subvenciones o programas de alimentos. Los estados deberían dedicar al menos el 6% del PIB a educación, para garantizar el acceso a todos los niños y niñas a la escuela. Asimismo, la Cooperación Española debe asignar al menos el 8% de su Ayuda Oficial al Desarrollo a educación básica, tal y como señala la Proposición No de Ley de 2008 y el Plan Director de la Cooperación Española 2008-2012.

–         Llevar a cabo reformas específicas que respondan a las necesidades de las mujeres y las niñas, en especial en casos de conflictos armados, crisis económicas y de VIH/SIDA. Debe asegurar la protección de las niñas y las mujeres en casos de conflictos armados, crisis económica, etc.

–         Realizar cambios en la experiencia escolar para eliminar la hostilidad, la discriminación, la violencia sexual, los prejuicios y los estilos didácticos que perjudican a las niñas. También deben erradicar cualquier tipo de violencia en la escuela.

–         Fomentar las Redes Escolares Territoriales que promuevan un trabajo cooperativo y un mejor uso de los recursos. Implicar a la comunidad en la gestión de la escuela.

–         Ofrecer atención especializada a niños, niñas y jóvenes excluidos por discapacidad, género o pertenencia cultural que han abandonado la escuela.

–         Acciones como que el aprendizaje se pueda hacer en sus lenguas, proyectos educativos que integren a todos los actores (madres, padres, profes) y tengan un enfoque de equidad de género y derechos.

–         Extensión de la cobertura educativa inicial de 3 a 5 años.

–         Acompañamiento pedagógico constante a las escuelas, no como forma de control, sino como modo de que no se sientan aislados y comprendan la importancia de su labor, que no siempre es fácil.

Proyecto de Quispicanchi, (Cusco, Perú)

  • En el departamento de Quispicanchi, Cusco (Perú), el 75,3% de la población es pobre. La pobreza extrema afecta al 51,3% de la población.
  • Cuatro de cada diez menores sufre desnutrición crónica.
  • Más del 52% de la población del departamento no sabe leer ni escribir
  • De cada diez escuelas, tres tienen agua potable, sólo una cuenta con servicios higiénicos y únicamente cuatro poseen luz eléctrica. El 53% de los docentes no tienen educación superior.

 Desde 1996, Fe y Alegría, contraparte de Entreculturas en el terreno, ha ido paulatinamente mejorando la infraestructura escolar, construyendo o remodelando aulas, servicios higiénicos, casas para los docentes en las escuelas rurales de Quispicanchi en Perú. Además, trabaja con el Instituto Peruano de Educación y Derechos Humanos y la Paz (IPEDEPH) en el proyecto de escuelas rurales de Quispicanchi.

Queremos promover la igualdad de oportunidades educativas para niños y niñas indígenas, mejorando las capacidades pedagógicas del profesorado, educando a las familias rurales en equidad de género y derechos humanos, haciéndoles entender los efectos de la discriminación de las niñas, todo ello a través de una enseñanza bilingüe e inclusiva.

Resultados:

  • Entre 1998 y 2002: las niñas suponían sólo el 39% de los alumnos que llegaba al 6º grado de educación.
  • Entre 2002 y 2010: las niñas ascienden a ser el 50% de la población que asiste a la escuela en el 6º grado.

Asimismo, las aulas se han vuelto más activas, los niños participan con más soltura en ellas, tienen más diálogo entre niños y niñas y forman grupos mixtos, pueden afirmar que tienen mayor conocimiento de los derechos humanos… Es decir, los niños aprenden, interiorizan sus deseos, tienen más autoestima. Además, las familias y las comunidades participan más activamente en el proceso educativo y se ven beneficiadas por el aprendizaje de los derechos humanos.

Intervienen:

 

  • ·    Valeria Méndez de Vigo, responsable de Estudios e Incidencia de Entreculturas.
  • ·    Rosa María Mujica, educadora y miembro del Instituto Peruano de Educación en Derechos Humanos y Paz (IPEDEHP).
  • ·    Roxana Quispe, líder campesina que ha participado en el programa de escuelas rurales de Quispicanchi, Perú.

Acto: Presentación del Informe “Las niñas a clase: una cuestión de justicia”

Lugar: Salón de actos del Edificio Luis Vives. Facultad de Educación. Campus de Espinardo. Universidad de Murcia.

Día: 08 de noviembre de 2011

Hora: 12.30 h.

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