Piraña 3D

Piraña, de Alexander Aja

DAVID LÓPEZ

No imaginaba que el jet lag por un viaje de Francia a Estados Unidos pudiera durar tanto tiempo. Hablo del tiempo que ha tardado Alexandre Aja en despertar y hacer, por lo menos, una película entretenida, divertida y cargada de sangre desde que hiciera y nos deleitara con “Haute Tension”. Una película de la que no hace falta hablar. Aja y aunque sea con un remake, parece retomar el rumbo y mantener la altura de lo que mejor sabe hacer.

Piraña, su quinto film, es un montón de diversión (hablemos como si se tratara de un saco de patatas) entretenimiento y juerga al 100%. Alexandre vuelve a demostrar que si quiere, puede crear algo que realmente merece la pena y Piraña, sin ser una película seria, ni peliculón, ni nada de eso, si que es disfrutable y nada tediosa, aburrida, mala y desesperante como Reflejos, que si que es una basura auténtica.

Nos situamos en Lake Victoria, lugar en el que todos los años se viene celebrando una fiesta del quince. La orilla del rio se convertirá en una abanico de colores rellenos de alcochol, música, tetas, culos apretados y chicos que enferman por momentos con la mazizonas y guarrillas (algunas) que tienen por compañeras. Pero no todo va a ser plácido, mágico y maravilloso. El día anterior en el lago se producirá un movimiento sísmico abriendo una gran grieta subterránea, que a su vez, será la puerta de escape de una cueva repleta de pirañas de la época del mesolítico. Animalitos muy feroces, rápidos y muertos de hambre (porque hay que ver como devoran las condenadas).

Piraña tiene un comienzo discreto, pero que vale para ir conociendo el elenco de actores y actrices, apartado en el que, personalmente, me llevé alguna sorpresa. Tenemos viejas caras conocidas, como un Christopher Lloyd que está genial, al omnipresente Eli roth, Elisabeth Sue y un papel transcendental, etc. Pero como decía al principio, Aja ha despertado de la mierda que le dieron en su viaje y se ha puesto las pilas pero recargadas hasta los topes. Los últimos treinta minutos de la película son una absoluta locura marcada por la cantidad de sangre y gore, si, gore, que mancha nuestras pantallas. Muchísimo ritmo que te hará saltar de alegría de tu butaca, reirás a carcajadas, te echarás las manos a la cabeza de las barbaridades y en resumen, disfrutarás como un puto enano rodeado de juguetes. ¿Qué más se puede pedir cuando solamente buscas salvajadas y entretenimiento durante un rato?

Por fin tenemos de vuelta al director que hizo enamorarnos más aún, del cine de terror y cine sangriento. Piraña no se recordará por otra cosa que por lo que he comentado, pero os aseguro, que es toda una experiencia revitalizadora este remake.

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