Navidad ¿Angustia o alegría?

Las Fuentes del Marqués (foto E. Soler)

Pedro Antonio Hurtado García  (Director de Zona de CAJAMURCIA)

Que mi amigo Jaime Parra, Director de este semanario, me pida una colaboración, con motivo de la Navidad, no es tarea sencilla en los actuales tiempos, económicamente difíciles, socialmente complejos y anímicamente complicados. Pero a un amigo nunca se le puede fallar y, por lo tanto, no tenemos más remedio que arrancar un hilo conductor tendente a dibujar un argumento en consonancia con la realidad actual. Es verdad que desde la de 2007, cada Navidad se viene presentando más gélida e indiferente, porque el calor humano, para muchos, no se consigue ni con todos los miembros de la unidad familiar sentados alrededor de la chimenea más poderosa. Y, así, hemos pasado las ediciones de 2007, 2008, 2009, 2010 y, ahora, nos toca abordar la de 2011 que, sin duda, no mejorará a las anteriores.

Pero, para cada enfermedad, nuestro médico, habitualmente, nos recomienda un tratamiento adecuado, una medicina concreta o una pócima casera que nos alivie nuestra dolencia. Y, para una situación global como la que a todos nos aqueja, dicho con rodeos para evitar la maldita y manida palabra “crisis”, que prometemos no volver a utilizar en este texto, también existen remedios, quizás, caseros, pero que aliviarán nuestra prolongada adversidad, fortalecerán nuestro ánimo y harán de nuestra convivencia familiar, vecinal y laboral, algo mucho más esperanzador, cercano y entrañable en estas jornadas de fiesta colectiva que se nos avecinan.

PROBLEMAS APARCADOS

Y el mejor antídoto que, indefectiblemente, debemos aplicarnos, es ese compuesto que forman la ilusión, la esperanza, las ganas de seguir adelante, el ánimo de disfrutar de la concordia familiar, el espíritu de gozar de unas fechas entrañables, la necesidad anímica y afectividad de convertir el actual escenario en el que nos desenvolvemos en una plataforma humanizada que inunde nuestros hogares, durante estas fechas, de alegría, de ánimo, de fuerza, de diversión y de gozo, siendo capaces de establecer un paréntesis para el olvido con el fin de dejar aparcados, por lo menos durante estas entrañables fiestas, los problemas persistentes que nos invaden, las dificultades que muchas familias atraviesan al contar con varios de sus miembros sin trabajo estable, sin disfrutar de ingresos suficientes para su más elemental subsistencia y sin poder hacer frente, en más casos de lo soportable, a las más elementales necesidades de vida. Pero, eso sí, sin que nadie, sea nuestra situación y nuestra posición la que fuere, nos olvidemos de su existencia, de sus dificultades y de lo necesario que resulta, para integrarles en la diversión propia de estas fechas, el tenerles en nuestra mente y hacerles presentes en los buenos momentos que estas fechas propician para proporcionárselos también a ellos.

CONTEMOS CON QUIENES  MENOS ESPERAN PASAR UNOS DÍAS DIVERTIDOS

Y si creamos un hueco en nuestra mesa, con el fin de hacer más amplia la fiesta, que contemos con quienes menos esperan pasar unos días divertidos, porque todos, sin excepción, tenemos entre nuestros amigos, familiares y conocidos a personas que, sin dejar de ser buena gente, como es obvio, se hallan inmersos en la más intensa adversidad y, entre unos y otros, hablemos desde la posición de damnificados o de favorecidos, tengamos presentes a quienes nuestra consideración, atención y deferencia puede proporcionarles una Navidad más feliz, esa que todos merecemos y de la que nadie tiene por qué estar castigado a no poder instalarse en ella.

PERSONAS AGRADECIDAS

El Noroeste murciano, como algunos hemos tenido la gran oportunidad de comprobar en los años de trabajo que aquí nos han permitido integrarnos, es tierra de personas agradecidas, serviciales, atentas, cercanas, razonables e identificadas con las causas más justificadas, una tierra en la que se desarrollan importantes fundaciones, incluso de ámbito internacional, todas con ánimo de ayuda a los demás, así como personas que saben apoyarles, corresponderles y colaborar con ellas desinteresadamente.

FUTURO TURÍSTICO

Y esta tierra, por añadidura, tiene una proyección muy esperanzadora, con ricas perspectivas y enormes posibilidades de futuro, un futuro que, necesariamente, tenemos que construír entre todos, como suelen decir los políticos en campaña electoral, pero comentado, en este caso, como premisa incuestionable para mantenerla vigente permanentemente, porque a las empinadas calles de Cehegín y sus magníficos templos restaurados, las bodegas de Bullas y su turismo rural, el Santuario de Calasparra, su riqueza gastronómica representada por el arroz, amén de sus espacios culturales y su marcado referente taurino, el paisaje de Moratalla con su blanco manto invernal, su excelente confitería de mazapanes inigualables, su riqueza arquitectónica y su estratégico enclave, se suman los museos, templos, Basílica, arte, cultura, ricas y dulces yemas y costumbres de la capital del Noroeste, esa Caravaca de la Cruz que, como todos los municipios que integran esta comarca, gozan de unas inigualables fiestas ratificadas por su reconocimientos internacionales, así como unas gentes entregadas con su tierra y una Año Santo Jubilar que cerró edición el pasado 2010 y que abrirá de nuevo sus puertas el próximo 2017, una meta y una oportunidad en la que todos, absolutamente todos, tenemos que trabajar y esforzarnos en aunar intenciones para hacer de esta comarca uno de los núcleos turísticos más importantes, emblemáticos y distinguidos de la Región de Murcia para la que se puede aportar, desde aquí, una riqueza adicional a cambio, sencillamente, de recibir identificación con esa meta que debe ser colectiva para crear infraestructuras turísticas con más plazas hoteleras, con personal técnico dedicado, de forma exclusiva, a enseñar orgullosos las esencias de la tierra, su cultura, sus museos, sus virtudes, su paisaje y hasta esa variada agricultura de la que, afortunadamente, se obtienen ricos frutos y se mantiene un aceptable empleo que contribuye a paliar la falta de oferta actual de mano de obra.

SUMA DE POSIBILIDADES

Sin olvidarnos del desarrollo industrial por el que hay que luchar denodadamente, toda vez que aquí podemos presumir de muy buenos empresarios, el Noroeste murciano tiene que fundamentar su futuro en el turismo, en sumar posibilidades de unos municipios con otros, en conseguir que sus calles, plazas y barrios se vean colmados de turistas ávidos de conocer su patrimonio cultural, arquitectónico, gastronómico y paisajístico, de sonreírle al visitante con agrado y gratitud como parte integrante de la fuente de riqueza más relevante de la zona. Se trata, en definitiva, de apostar por ese objetivo y ser, nosotros, los primeros en creérnoslo, que no es fácil, pero tampoco imposible. Y no nos olvidemos, por otro lado, que aquí tenemos mucho que ofrecer como historia viva y nos hallamos muy bien representados. Sin ir más lejos, en materia cultural tenemos, en exclusiva, el museo de uno de los escultores más importantes que ha dado la piel de toro: José Carrilero. En gastronomía, el internacionalmente afamado cocinero, que ejerce en Moratalla, Firo Vázquez, además de escritores, músicos y artistas de todo tipo y condición que hacen grande esta tierra.

Por otro lado, se está trabajando intensamente en la vía verde, esa ruta que, cada vez, suma más kilómetros de perfeccionamiento, como reclamo para ir preparando y “ensayando” sus metas, por parte de los peregrinos, de cara al engrandecimiento, igualmente, del próximo Año Santo Jubilar 2017. Y una patrona, que lleva el nombre de la capital del Noroeste en su propia denominación, la Cruz de Caravaca, conocida a nivel mundial y valorada en toda su dimensión en las diferentes latitudes del planeta.

EL RECUERDO DEL INOLVIDABLE  ESCULTOR MURCIANO ANTONIO CAMPILLO

Y para quienes viajen a Murcia durante estas navidades, incluso antes y hasta Febrero, que no se olviden, si a bien lo tienen, de visitar la magna exposición que ofrece el Centro Cultural Las Claras, de la FUNDACIÓN CAJAMURCIA, en la Capital del Segura, donde se puede contemplar una irrepetible exposición del recientemente desaparecido e inolvidable escultor murciano, coetáneo del referido Carrilero y artista que instaló su última obra en vida a la entrada del Castillo de Caravaca de la Cruz, en forma de monumento al peregrino. Hablamos, como seguro que habrán adivinado, de Antonio Campillo, cuya Fundación le ha querido  recordar, en estas fechas, con esta impresionante exposición que nos permitimos recomendar y que está vigente bajo la denominación de “Una época de arte en la Fundación Antonio Campillo”, título que no debe confundirnos con su ubicación que, como queda dicho, se localiza en el mencionado Centro Cultural Las Claras.

Así que, como hemos tratado de demostrar, por muy adversa que sea la situación actual, a la que podríamos añadir muchas más razones, también existen motivos suficientes y argumentos sobrados como para no tenernos que formular la interrogante de “Navidad, ¿angustia o alegría?”, porque todavía tenemos muchas razones para, entre unos y otros, hacer que estas fechas recuperen su espíritu entrañable y nos hagan sentirnos solidarios, cercanos, amables con quienes nos rodean y, sobre todo y por encima de todo, como suele decir el paisano televisivo Alfonso de la Cruz López Sánchez, nos hagan felices viendo felices, igualmente, a quienes nos rodean y con quienes nos sentimos más identificados. Así que, para todos, sin excepción, si se nos permite y de forma sentida, ¡¡¡Feliz Navidad!!!.


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