Las condiciones del pájaro, de Ginés Aniorte

Pascual García

La última entrega poética del escritor de Murcia tiene como pretexto y punto de partida la adaptación de unas palabras de Juan de la Cruz, en donde se hace referencia a las condiciones de un misterioso pájaro, en cuya sustancia mística podemos coincidir la mayor parte de los lectores: En alabanza tuya voy a escribir la historia de este sueño por devolverle al mundo la rima que tuviera, formula el autor al inicio del libro  en una suerte de preludio que no persigue aclarar las razones de estos versos, sino acompañar su aureola enigmática, en la que parecen mezclarse los deseos ocultos del poeta, su perenne juego con la palabra, la inspiración y el deseo en una suerte de sublimación continua, que Ginés Aniorte nos acerca como si se tratara de un diálogo con ese pájaro omnipresente a lo largo del libro, con el que se establece una relación poética íntima y casi sagrada: Me basta con saber/ que habitas en mis sueños y en ellos te poseo/ aunque jamás me sacies.

El alimento literario sustituye a aquel clásico alimento del alma con el que los místicos satisfacían sus anhelos. La sabiduría poética de Ginés Aniorte acierta de pleno con el tono clásico y casi religioso para abordar un asunto mundano y personal, humano y sentimental, artístico y necesario. La inspiración y la poesía revolotean, como ese pájaro insistente, a lo largo de estos poemas, dispuestos de acuerdo con cada una de esas condiciones a las que se refiere el poeta místico español: Celebremos tu vuelta/ y abastece mi pecho de deseo./ Propaga en mí la fiebre de tu júbilo/ y rompe mis cadenas con tu pico.

Se suceden los símbolos en cada uno de los poemas, donde no falta el amor apasionado, la libertad, el vuelo, la fiebre del deseo y la literatura. Símbolos todos fácilmente reconocibles a los que, sin embargo, Ginés Aniorte añade algunos otros significados, sin apartarse del todo de esa sabia mezcla entre el dolor y el placer, entre el viaje a las alturas y la pureza absoluta.

Únicamente la literatura, la poesía en su esencia más sagrada puede encarnar tanta belleza y esa búsqueda constante del hombre que se guarece tras estos versos: Y ahora que descanso de la brega del día,/ qué sorpresa me traes, comisario del cielo.

Persiste Ginés, como en otras obras suyas anteriores, en la labor de contar historias, mientras esparce sobre ellas la más fina esencia lírica de la poesía actual, aunque en este último título, pueda escaparse al lector la referencia directa más inmediata y le obligue a  leer entre líneas, a imaginar un universo de vuelos místicos y metafísicos, de anhelos poéticos y sentimientos tan humanos como fervorosos.

No anda muy lejos la huella de Juan Ramón y de Cernuda, el hálito de la poesía pura y la sombra benéfica del deseo: Cómo hacerte saber/ que en tu altura yo alcanzo mi propósito/ y, en mis versos, tú eres/ porque vivo.

Los secretos de la creación poética, el afán de otros espacios y de otras voces, la quimera del canto perfecto que solo nos otorga una ilusión de palabras y de música han sido posibles en este magnífico poemario con el que nuestro poeta vuelve a afianzarse en un lugar de privilegio de la literatura española actual.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Periódico del Noroeste. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s